Registro visible: Maquillaje LGBTQ+

Desde hace 50 años, el 28 de junio se marca en el calendario coliza una efeméride histórica de la lucha LGBTQ+ gracias a las icónicas Marsha P. Johnson y Sylvia Ribera, quienes con sus cuerpos y presencias disidentes escandalizaron a un New York discriminador y cínico.

De ahí, la revolución nos contagió a todas llegando por primera vez en 1973 a Chile en una reunión de unas 20 personas en Plaza de Armas y en 1999 en la marcha de los paraguas convocada por el MUMS. Así, el orgullo se ha realizado cada año como manda multicolor por la NO discriminación, derechos filiativos y leyes que hagan de las comunidades LGBTQ+ iguales en derechos y deberes. El avance ha sido lento e inseguro pero de gran visibilidad por parte de sus integrantes que aportan a la lucha por ser y vivir, no como ciudadanes de segunda ni primera categoría, si no de la misma.

En pro de nuestra idea de igualdad y de aportar al registro visible, es que nos proponemos un mini listado de feroces compañeres que toman su propio ser como lienzo para impregnarse, reconocerse y mostrarse en su rica diversidad.

Agustín Sepulveda @agustinignacio

El arte, tanto el dibujo como el maquillaje, siempre ha sido un medio  por el cual he intentado dejar salir toda mi creatividad y color interno, con esto también mostrar las inseguridades y temores del propio cuerpo. A través de este look quise deconstruir mi rostro como reflejo de quien soy y, por medio de un juego de colores y trazos fluidos, expresar mi propio descubrimiento y crecimiento como parte de la comunidad LGBTIQA+.

Maximiliano Naturali @ethan_sword

Si tuviera que explicar​ este maquillaje​​​ diría que desde el momento en que salimos del closet, y mucho antes, hay un conflicto, que usualmente es un camino complejo, pero que finalmente vale la pena. La boca es ​la​ verbalización, ser visibles, el bigote y las curvas negras son nuestro camino, o mi camino, y el brillo arriba es cómo vamos sintiéndonos más nosotres mismes, más orgulloses.

Maca Palacios @mcrnpilar

En sexto básico, con 11 años, me di cuenta por primera vez que no me sentía igual que mis amigas. No tenía idea de que era, ni cómo expresarlo siquiera.
Cuando crecí, di conscientemente mi primer beso a Daniel, un compañero de curso. ¿Cómo me sentí? como si besara a una almohada, no por que él no me agradara, si no por que a quien realmente quería besar era a mi mejor amiga.

No tuve oportunidad de conocer el término “Lesbiana” hasta que con 14 años escuché una charla de una monja (la directora de mi colegio) sobre la homosexualidad y el pecado. Esa misma tarde corrí a casa y desesperada busqué lo que “Lesbiana” significaba: porno, fue lo primero que leí, mujeres esbeltas, bellas comercialmente, dándose besos sonoros y exagerados en presencia de un hombre musculoso, todo brilloso de sudor y a medio desvestir.

No, no podía ser esto, no quería verme así y lo más importante de todo, no me sentía así.
Me tomó bastante tiempo aceptarme, tuve suerte de conocer a pares con los mismos sentimientos, experiencias y dudas que yo y pude finalmente aceptar que ser lesbiana es real.​ ​Puedo decir que casi toda mi adolescencia viví la misma discriminación con todas mis parejas, no poder besarnos tranquilamente en la calle por que te miraban con asco o pero aún, con ganas de ser parte del acto.

Incluso comentarios como: “No pareces lesbiana”, ¿Quién es el hombre de la relación?, “Si no te gustan los hombres, ¿Porqué les gustan las que se visten como uno?”, “¿Harían un trío?”.
Lo que más me impresiona es que, aún en este siglo, seguimos recibiendo este tipo de comentarios y acoso, cosificandonos, como si no tuviésemos una expresión propia.

Hoy resisto, lucho y me mantengo presente, creo en que siendo quien soy es la mejor forma de luchar, expresar, normalizar y visibilizar que el lesbianismo es algo real, que sucede y no debe ser objeto de consumo ni discriminación, por que es tan real como cualquier otra forma de amar.

Soy valiente al vivir sin esconderme, sin cuestionar mi propio ser, al defenderme y aceptarme, al amarme y amar a otra mujer sin culpa ni duda.
Soy lesbiana y existo.

Dante Bravo @unsedante_

Mi vivencia es una lucha constante contra el CIStema, CIStema q me oprime desde que tengo recuerdos. Jamás le encontré sentido a la existencia de cosas para hombres o cosas para mujeres. Cuestioné mi crecimiento, vida y creencias descubriendo lugares de mi misme que estuvieron ocultos, que es ser hombre? Qué es ser mujer? Soy ambos o ninguno?

Abracé mis fantasmas, me apropié de los insultos y gracias a mis privilegios hago mi existencia visible.
Como yo muches existieron, existen y existirán, luchando y resistiendo dia a dia, para mi jamás existirá un “happy pride” mientras no podamos salir todes tranquiles a la calle.

Y no, no necesitamos apoyo, necesitamos respeto, mismo respeto q damos para que así creemos juntes un futuro no binario

Fran Mellado @frnmellado

Soy maquilladora hace unos años​ y ​he tratado de dar un poco de mi corazón en cada cosa que hago, aunque los resultados no siempre sean los esperados. En e​ste ​maquillaje ​hago una descripción gráfica de cómo me siento como persona y mujer lesbiana latina. Quise que fuera medio thrasher. 

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