Norma Mor: Yo soy la Norma, la puta ama, la que pone sus normas

FOTO. José Pouchucq

Feña Celedón Pérez (30), actriz, le artista que le da vida al multifacético y no normativo personaje Norma Mor, habló con RARO MAGAZINE para contarnos sobre sus inicios en el mundo Drag, referentes, nuevos proyectos, su vida en España y mucho más.

Lleva casi dos años en Barcelona y pese a la pandemia por COVID-19, ha podido desarrollar su arte de forma exitosa. Participó en un filme porno de la renombrada cineasta feminista Erika Lust, también, denuncio los abusos de poder por parte de militares y carabineros en Chile a través de la performance “Tiempos Mejores” en el Museo de la Reina Sofía de Madrid, entre otros hitos importantes.

¿Cómo prefieres que te llamen?

Feña en neutro o Norma en femenino, eso va a depender de la cantidad de ‘make up’ que tenga en mi cara. Para mí, el nombre Norma constituye la performance que decido construir a partir del drag o del travestismo, y Feña es mi identidad trans no binarie, es mi cotidiano.

¿Quién es Norma Mor?

Norma Mor es un personaje que inventé para poder poner ciertos temas en cuestión, principalmente el tema de la normatividad, Norma Mor es muerte a la norma. Para mí, significa poder representar una femineidad donde utilizo la ‘uniceja’ citando a Frida Khalo y su feminismo. Recordemos que Khalo siempre jugó con el género, por eso hago referencia a esto, juego con este personaje que es habitado por una travesti, que es Feña y el eje central del mensaje está principalmente en cuestionarse las normas, lo que esta establecido al género, las sexualidades y muchas otras cosas.

Ahora, la Norma está muy en el rollo de domina – ¡porque la Norma es domina! – el hecho de decir ‘muerte a la norma’ y ser tan ruda, tan seca y el juego de expresar: yo soy la Norma, la puta ama, la que pone sus normas. Este juego le queda muy bien a mi personaje.

¿Cuándo nació el interés por el Drag?

La primera vez que me travestí fue cuando tenía 22-23 años. Empecé sin saber que estaba haciendo Drag, la práctica comenzó con un cuestionamiento de mi identidad de género, es decir, me empecé a travestir, a comprar y usar ropa de mujer, así una cosa fue llevando a la otra y fue la misma noche, la fiesta, la drogas que me llevaron a desarrollar una femineidad que me permitió encontrar un espacio donde mi identidad podía desarrollarse. Principalmente, la noche fue la que me abrió las puertas para poder desarrollar mi identidad como travesti y posteriormente el personaje que es la Norma Mor hoy en día.

En la universidad, cuando estudiaba teatro, nos tocó hacer Medea y yo hice casting para el papel de Medea, obviamente no me dejaron porque el papel era para una mujer. Así fue como en el mundo del teatro me empecé a cuestionar los roles y la representación de estos mismos, y también a descubrir mi identidad como travesti.

La represión que hay dentro de la comunidad queer me llevó a hacer mi propio teatro, escena y arte.

¿Recibiste ayuda para crear a tu personaje?

 ¡Claro! Una nunca está sola en este sentido, siempre hay un montón de referentes que nos influencian y nos van ayudando a construir quienes somos. Me ayudó mucho la colectiva que tenían ‘Las Primas’, era un poco la escena que se formó en la D&D (Drogadas y Dragueadas).

Aprendí a hacerme la cara con la Ana Balmánica, ella podría ser mi hermana/madre; quien me enseño los referentes que construyeron mi identidad como ‘performer’, fue el director de cine, Nico Videla, que es la Amnesia; la Selva, Sebita Gonzales y Yatra Vulcanica fueron quienes potenciaron y ayudaron a construir esta identidad como travesti llamada Norma Mor.
Obviamente, también gracias a referentes como La Perra (Hija de Perra), fue como una ‘mother drag’, en el sentido que hizo un drag politizado, consiente, que está un poco al servicio de su comunidad, generando contenido donde la reflexión critica esta súper implícita.

¿Qué importancia tiene Hija de Perra?

Para mí es una de las piezas fundamentales de la performance y del travestismo en Chile. Creo que no hay nadie como la ‘Perra’ en Chile, ni en Sudamérica; un personaje tan controversial, rupturista, punki, y que tenía tan claro su mensaje de lo que quería decir a través de su personaje y estética. Potenció mucho una escena en Santiago. Politizó y ayudó a tomar conciencia sobre ciertos temas como: la diversidad sexual, educación sexual, temas relacionados con ITS (Infecciones de Transmisión Sexual). Especialmente el tema de la educación sexual -era como una profe- todo lo que hacia era totalmente orgánico, no había tanto ‘maqueteo’ del personaje que era, simplemente ella era así.

Cuéntanos sobre tus referentes

Mi ‘drag’ está muy relacionado con mi identidad como travesti trans no binarie, por ejemplo, para mí las mujeres de mi familia son un referente, reivindicar la piel morena, el pelo y ojos oscuros, y la belleza de la mujer chilena. La Norma nunca usa pelucas rubias, ni de colores, porque me interesa representar una belleza Latinoamericana que enaltece mi herencia hacia las mujeres de mi familia.

¿Norma Mor es una drag política?

Absolutamente, partiendo porque el mismo nombre es sumamente político, autodenominarte un concepto que es la norma y llamarme Muerte a la Norma es muy político; también, por los temas que trato y los elementos que utilizo dentro de mi performance, por ejemplo, el hecho de que utilice un recurso planetario; como mí cuerpo desnudo a modo de pancarta para llevar consignas frente a un público.

Socialmente ¿has tenido dificultades por ser drag?

Sí, Sufrí un trauma en un momento en el que cortaron conmigo porque me estaba travistiendo, me dijeron: ‘Oye, pero a mí me gustan los hombres’. He ahí el momento donde me empiezo a cuestionar quién soy yo. Más que por estigma o por trauma, me ha costado mucho tener relaciones sexoafectivas estables, siempre tengo el prejuicio de ¿quién va a querer salir con la payasa? En mi caso, son más prejuicios o inseguridades que están en una.

Al final el trabajo es poder reconstruir ese tipo de cosas y decir: ¡somos deseables!, ¡somos amadas! Es un poco fomentar el deseo trans, no solamente desde el fetiche, porque, a veces, donde una es tan ‘mounstrua’ es súper difícil encontrar personas que vayan contigo, y que no solo quieran estar el rato de fiesta, sentir lo bacán que eres y después seguir con sus vidas. Hay mucha gente que se quiere meter con una travesti una noche, explorar, probar y ver qué pasa. ¡La que quiere puede!

¿Estás en proceso de transición?

Sí, llevo un mes. Ha sido un proceso súper largo, porque, como te dije anteriormente, entré al drag por un tema de género. La Norma durante muchos años me permitió vivir mi identidad trans y muchas veces, esa identidad sufría por la norma, porque sentía que era como una payasa, llegaba a casa llorando, la gente se reía porque era un maricón disfrazado de mujer. Eso fue lo que me ayudó a darle mayor profundidad y seriedad a mi trabajo; empecé a instruirme y politizarme, por eso la Norma no es tan sonriente o chistosa porque nadie se ríe de la norma. Quiero que se me lea y que se me trate por lo que soy realmente, una identidad neutra.

¿Se puede vivir del drag?

¡Claro! Ahora en la cuarentena, viví y comí del drag, hice performance online, participé en festivales, exposiciones y otras cosas. Al final el drag y las performances son lo que me ha dado de comer en este último tiempo. De que es difícil, sí, es difícil, pero de que se puede, se puede.

¿Por qué optaste a irte a España?

Porque creo que culturalmente la performance que yo quiero desarrollar aún está muy en pañales en Santiago. Hay pocos estudios de género, poca galería de arte que incluya el trabajo de las performances, poca residencia artística que se involucra con el trabajo del Drag Queen. En Santiago, las performances, quedan como un show, como algo anecdótico; intenté abrirme en espacios, pero no pasaba nada, ya me estaba ahogando, me estaba cansando, decidí probar en otro lugar y me vine a España.

¿Cómo te contactaron y cómo fue exponer en el Museo de la Reina Sofía?

Fue una invitación que me hizo Mama Lynch, una drag, performer y activista brasileña que vive en Madrid. Ella tenía link de contacto para armar este proyecto llamado “Sexy ladies”, que busca visibilizar el activismo de ‘cuerpas migras’ alrededor del mundo.

Fue una oportunidad súper bonita el poder exponer mi trabajo en un lugar tan importante y relevante dentro del arte como es el Reina Sofía. Para une que accionaba desde la fiesta y la noche, es muy emocionante exhibir el trabajo observado desde otra perspectiva, hablando sobre exilio, emigración y disidencia dentro del colectivo LGBTIQA+. Cuando me escribió Mama Lynch para invitarme, de verdad que no me lo podía creer. Esto me mostraba que quizás en Chile aún no se consideran tanto las performances con temáticas de género.

Participaste en un film porno de la reconocida activista feminista Erika Lust, ¿cómo fue?

Mi participación en el proyecto de Erika Lust fue una sorpresa y una experiencia súper enriquecedora, porque se valora el trabajo, la performance, la construcción visual de mi personaje para un film de una directora que es reconocida a nivel mundial por hacer un post porno feminista. Participé en una escena de una fiesta BSDM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo). Salía la Norma Mor como una domina, muy estricta, muy mounstrua y desarrollándose desde un lugar que tiene que ver con la dominación y con el trabajo de BSDM, área que me gusta mucho, porque presenta otra perspectiva u otra forma de llevar a cabo el sexo y las relaciones sexuales. Me interesa mucho seguir desarrollándose, de hecho, he tomado cursos de Shibari (atadura) para aprender y seguir dándole a esta hermosa práctica.

Sigue el trabajo de Norma Mor en su Instagram

En Chile, las posibilidades que tienen les artistas pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQA de surgir son pocas. Hay una ausencia importante de espacios artísticos no heteronormados en donde los drags pueden llevar a cabo sus performances, así lo dejó demostrado Feña Celedón en esta entrevista para RARO MAGAZINE.

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