Matrimonio igualitario: ¿Una oportunidad?

Hay que reconocer que la urgencia al proyecto de ley de Matrimonio igualitario, actualmente radicado en el Senado, es una oportunidad en los tiempos actuales.

Tomando en cuenta que hay parejas que han envejecido juntas y nunca tuvieron la posibilidad de legalizar su relación, muchas murieron esperando algún cuerpo legal que las reconociera. Por eso, dentro de algunos sectores de las comunidades LGTBIQ+ locales, es motivo para mirarlo con expectativa porque permite que lesbianas, bisexuales, gays y trans, cumplan con sus proyectos de vida, si es que optan por esta figura legal.

Sin embargo, pese a lo positivo y a la tranquilidad que puede traer a algunas parejas, seguimos siendo críticas como Agrupación al anuncio:

¿Lo vemos como una oportunidad? Claro que sí, pero nos parece que es un anuncio que está muy alejado de la realidad que vivimos, sobre todo las comunidades LGBTIQ+ que viven en los territorios.

Aquí tenemos una pandemia grave, donde también han aumentado los crímenes de odio en contra de las disidencias. Si bien se puede caminar y mascar chicle como decía la periodista Mónica Rincón para argumentar que se puede legislar por varias cosas, hay realidades sumamente graves, en donde nuestra comunidad ha sido fuertemente afectada y es urgente también algún mecanismo de prevención y reparación.

Ojalá también se de urgencia para sacar adelante la nueva Ley Antidiscriminación, incluir a niñes en la Ley de identidad de género, combatir los crímenes y discursos de odio, todas aquellas leyes que nos permitan cumplir nuestros proyectos de vida, porque hoy solo se obstaculiza o se interrumpe a través de la violencia y de la prohibición para acceder a esas instituciones.

A estas alturas las motivaciones del presidente, ya no son el tema de fondo. No da lo mismo, pero hay que mirarlo desde una perspectiva crítica y sospechosa. El gobierno de Piñera dijo que no le iban a dar prioridad a estos proyectos cuando comenzó su mandato y hemos estado cuatro años sin que muevan un dedo, y cuando lo han movido, por ejemplo en el proyecto de adopción, ha sido para obstaculizar. Entonces no nos pida a algunas organizaciones, no tener una mirada crítica.

Todos los derechos de las disidencias, también son derechos humanos y algunas de ellas fueron agredidas por las fuerzas del orden durante la revuelta social de octubre de 2019. Su puesta en marcha se realizará en el gobierno más nefasto desde el regreso a la democracia. Sería una celebración con sabor amargo.

Sobre el cuerpo legal que se pretende legislar, creemos que no puede ir separado del reconocimiento legal de los hijos e hijas de parejas del mismo sexo que ya existen.

Para regular las situaciones anteriormente descritas, se encuentra en tramitación en el Senado un proyecto de ley que regula la filiación de hijos de parejas del mismo sexo, boletín 10626-07 y que ya va en su segundo trámite en la comisión especial de Infancia del Senado.

El proyecto – que fue presentado en conjunto por lesbianas y feministas organizadas-, tiene como objetivo regular los derechos filiativos de hijos e hijas de parejas del mismo sexo sin la obligatoriedad de contraer matrimonio, es decir que ese reconocimiento sea voluntario.

No es un deseo futuro, como se suele pensar con la adopción, esas familias ya están conformadas hace rato; por ejemplo, las familias lesbomaternales a través de las técnicas de reproducción asistida (TRA) o quienes tuvieron una relación heterosexual antes, y después conformaron co-maternidad con una persona de su mismo sexo.

Ahora recordar que no podemos desconocer el carácter elitista de estas técnicas, ya que solo 300 parejas en la actualidad optan por ellas, el costo económico es alto. Entonces, también hay que tomar en cuenta que, dentro de la salud pública, no hay acceso para todos y todas.

En ese sentido, también cabe preguntarse qué pasará con aquellas parejas lésbicas que ya tienen sus hijos, ¿Deberán contraer matrimonio para que esos niños y niñas tengan derecho a reconocimiento? tiene que ser, insistimos, un reconocimiento voluntario. Es decir, dar la posibilidad tal cual sucede con las parejas heterosexuales, de que exista reconocimiento sin necesidad que tengan que firmar este contrato.

No puede ser que solo una, la que parió, sea legalmente reconocida y la otra compañera, simplemente, no sea ‘nadie’ para el Estado. 

Es importante, entonces, la posible tramitación del MI, de todas maneras. Pero desde nuestra Agrupación nos mantendremos vigilantes y críticas a los pasos que se están dando en el Congreso para tramitar el proyecto.

Ojalá se respete el derecho de los niños y niñas para contar con reconocimiento independiente de cómo están conformadas sus familias, o que dependan de la figura contractual que tienen sus madres. Si no es así, estaremos nuevamente frente a la famosa ‘letra chica’ característica de este gobierno y su Presidente y de las negociaciones e intereses de unos pocos por sobre el bien común de todas, todos y todes.

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