“Dos chicles y un kit kat” Estas son algunas confesiones de robo hormiga

Millonarias son las pérdidas que registran los supermercados por el denominado “robo hormiga” y es que esta práctica es tan común como tentadora.

La espera en la fila, el tentador deleite de un pan recién salido del horno en la panadería del supermercado, diminutos productos creados por el mismo diablo para hacernos pecar en la insignificancia de su valor, son solo algunos de los artículos más típicos de hurtar.
Conversamos con algunos anónimos para que bajo secreto de confesión nos contaran sus robos más épicos, absurdos o culpables en supermercados.

LEGAL: No conocemos del todo la identidad de los entrevistados ya que fueron consultados en distintos supermercados de la capital, lo que nos hace imposible la tarea de ubicarlos.

1. Camila

Una vez con mi mejor amiga fuimos cuando éramos unas pendejas pre-adolescentes entramos a un almacén cerca de la casa y vimos unos autitos de esos que se tiran para atrás y luego arrancan.

La cosa es que los vimos, nos encantaron (me imagino) y seguramente los robamos de una forma muy estúpida porque el señor del almacén nos encaró y comenzó a decirnos que conocía a mi mamá, que nos acusaría.
Nos aterramos y salimos corriendo.

2. Jorge

Durante 1 años íbamos con mis compañeros de universidad a robar ron al supermercado, comprábamos una bebida, cigarros y en una mochila metíamos el brebaje mágico hasta que un día nos revisaron. Nos dejaron ir sólo porque estudiábamos cerca. Nunca más lo hicimos.

3. Sebastián

Una vez fui cómplice de un robo hormiga sin darme cuenta, mi primo que era mayor que yo me acompaño a comprar al super algunas cosas que mi vieja me había encargado para tomar once, después que encontramos todo, fuimos a la caja, pagamos, todo muy normal y cuando íbamos saliendo el hueón mete la mano en el bolsillo de mi poleron (eran de esos tipo canguro) y saca sus tontos snikers, el hueón  los había metido en mi bolsillo sin que cachara, no he sabido más de él desde esa vez.

4. Nicolás 

Cuando tenía como 11 años vivíamos con mi familia a la vuelta del Montserrat y tenía un vecino que era como un amigo que odiaba y con el que era muy cruel – ahora que lo pienso.

Era verano. Un día, salí a jugar con una pistola de agua, muy bacán y Javier, mi vecino, quedó impactado con ella, quería jugar conmigo pero no él no tenía pistola así que como solución le sugerí que fuera al super y robara una que había visto más temprano.

Javier sin ningún titubeo, fue. Yo lo estaba esperando en la puerta de mi casa cuando veo el retén de Carabineros en el que Javier venía llorando. Me asusté y me entré. Javier no volvió a salir ese día.

5. Carla

Una vez entré muy drogada a un Lider, no recuerdo cual, pero todo se veía maravilloso, tan colorido, vibrante que no pude resistirme al encanto de llevarme dos chicles y un Kit Kat.

6. Paulina

Cuando tenía 10 años robé un juguete de Medabots en el Lider de Puente Alto. Un guardía me pilló y me encerró en una sala de seguridad. Me dejaron libre con la advertencia de no volver.

Volví dos veces con mis papás, pero tapándome a más no poder para que no me reconocieran. Cual Bart Simpson.

7. Pablo

Estaba en un colegio de artes y cuando iba en tercero medio tomé la especialidad de teatro. Con mi curso teníamos formas poco ortodoxas de prácticar nuestras habilidades. Una de ellas era robar en el supermercado y fingir que solo comprabamos pan. Lo hacíamos siempre hasta que un día nos pillaron. El guardia nos pidió que le mostraramos la mochila, la que iba cargada de chocolates, bebidas y un vino. Por supuesto llevamos la actuación a niveles de Oscar. Lloramos, nos ofendimos y finalmente nos salimos con la nuestra. Jaque Mate ateos.

8. JP

No se hasta que edad pensé que podría sacar un coyac de esos mostradores de vidrio que habían en los negocios. Lo intenté mucho. Que tonto.

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